· Mendoza, de de ·
En Balcarce 50 admiten un giro en la forma de encarar las negociaciones, con foco en la estabilidad política, el respaldo parlamentario y la señal hacia los mercados. El rol cada vez más preponderante de los funcionarios "acuerdistas" y la prioridad de "consolidar el modelo".
El Gobierno comenzó a recalibrar su estrategia de negociación e impuso una nueva dinámica interna a raíz de los objetivos de gestión para este año. En el Ejecutivo aseguran que la prioridad es "consolidar el modelo", reducir las tensiones con los aliados e inclinarse por la búsqueda de consensos para sancionar las reformas.
En la Casa Rosada reconocen que la forma de abarcar las iniciativas para los próximos meses está enfocada en intentar sumar la confianza de la gente, de los mercados y del círculo rojo al programa económico. En Balcarce 50 admiten que el foco está puesto en tres variables que Javier Milei sigue de forma particular.
Se trata del movimiento del riesgo país, del nivel de tasas de interés y de la evolución de la demanda de dinero. Es por eso que la mesa política del oficialismo tiene como foco principal dar muestras de gobernabilidad y estabilidad política. "Tenemos que dejar en evidencia que el Congreso nos responde", expresan.
En el entorno del jefe de Estado advierten que están dispuestos a resignar una mayor cantidad del contenido de las reformas para sumar más votos -y que la votación no tenga trabas- con la intención de mostrar consensos amplios. En varios despachos oficiales argumentan que perdió fuerza la "batalla cultural" y la profundización de la polarización con sectores dialoguistas.
Se trata del procedimiento que aplicó el Gobierno desde el 10 de diciembre de 2023 hasta finales de 2025, con la votación del Presupuesto 2026 como último episodio a raíz de las tensiones por la caída del capítulo XI. En Nación sostienen que ganaron peso interno los funcionarios más "acuerdistas", que están a cargo de las negociaciones de forma directa.
Abarca a la jefa de bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, al ministro del Interior, Diego Santilli, y al presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem. Los más ortodoxos -el ministro de Economía, Luis Caputo, y el asesor Santiago Caputo- perdieron espacio en la disputa. El jefe de gabinete, Manuel Adorni, hace equilibrio y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, coordina.
"Antes, todo se decidía en una mesa de tres. Ahora, hay más asamblea y los interlocutores tienen autonomía propia", aseguran. El ejemplo que ponen en el Ejecutivo como primer efecto de la nueva dinámica son las concesiones por la reforma laboral, como la exclusión del articulado sobre la baja del Impuesto a las Ganancias a sociedades.
El mismo esquema se trasladó a la discusión sobre la baja de la edad de imputabilidad, en la que la Casa Rosada no tensó las negociaciones para establecerla en 13 años y accedió a fijarla en 14 como pidieron los aliados. En Balcarce 50 remarcan que priorizan el impacto de la noticia de una sanción con más de 140 votos a que la discusión se centre sobre las diferencias en los detalles del texto.
La nueva dinámica generó tensiones dentro de los distintos sectores del Gobierno, que se evidenciaron en los contactos con aliados por la reforma laboral. Hubo también acusaciones internas sobre la veracidad de los cambios pedidos por los aliados, que terminó con llamados cruzados.
En el espacio más reticente del Ejecutivo creen que cedieron más de lo estrictamente necesario en determinadas negociaciones y que pueden estar fijando precedentes que compliquen futuras conversaciones legislativas. "No hacía falta ceder tanto. Ahora nos van a tomar rápido el ritmo", advierten.
En los despachos más dialoguistas de la Casa Rosada celebran la nueva etapa y argumentan que asumieron mayor "responsabilidad política" luego de ganar las elecciones e incrementar las bancas. "Antes podíamos tensar y sostener la discursiva porque teníamos pocos legisladores y no había forma de ganar. Ahora tenemos la obligación de sacar las reformas, porque si no avanzan es un problema nuestro", agregan.
En ambos espacios internos remarcan que el vínculo con los gobernadores también forma parte de esa estrategia de mediano plazo. En Balcarce 50 ponen como ejemplo la foto de Milei junto a Maximiliano Pullaro (Santa Fe) en el acto de entrega del sable corvo de San Martín, pese a los cruces previos en redes por cuestiones financieras. Lo leen como una señal de mayor acercamiento político para reforzar la relación con las provincias y no descartan nuevos actos con mandatarios.
La senadora de La Libertad Avanza Patricia Bullrich reconoció este lunes que el oficialismo corregirá el capítulo vinculado a las licencias médicas incluido en la reforma laboral y admitió que, en caso de introducirse cambios, el proyecto podría volver al Senado. "Tuvimos un error, porque la ley original no distingue entre enfermedades. Lo reconozco. El error fue no haber aclarado las enfermedades severas", sostuvo en declaraciones.
En esa línea, explicó que el problema surgió de la estructura normativa tomada como base: "Te puede pasar esto en 210 artículos, porque tomamos la estructura de la vieja ley que no distingue entre un esguince y un cáncer". Según detalló, el texto está siendo revisado en la Cámara de Diputados, con intervención del área de Legal y Técnica. "No empañamos la ley, nos hacemos cargo de que lo introdujimos en el debate. Cometimos un error y lo vamos a arreglar", afirmó.
La intención del presidente de la Cámara baja, Martín Menem, es convocar este miércoles a las comisiones de Trabajo y de Presupuesto y Hacienda y, posteriormente, llamar a sesión el jueves al mediodía. Si el proyecto se aprueba con modificaciones, deberá regresar a la Cámara Alta para su revisión final.
Si bien el oficialismo cuenta con el respaldo de sus aliados para aprobar la norma en general, los pedidos de cambios de distintos sectores de la oposición generan incertidumbre sobre los tiempos de la sanción definitiva. Bullrich lo planteó con cautela: "Si tocamos una coma y vuelve al Senado, tardará una semana más. No sabemos si este jueves van a votar en Diputados. No sé cómo va a ser. Si va rápido a la sesión o no, no sé, es una posibilidad. No sé si vamos a llegar al 1° de marzo".
La senadora insistió en que el reconocimiento del error forma parte de una dinámica más amplia de negociación: "Es bueno reconocer que nos faltó plantear lo de las enfermedades severas. Hoy estamos haciendo una ley colectiva y en eso fuimos recogiendo varias ideas". Y concluyó: "Creemos que quedó completa, pero no nos asusta que vuelva al Senado".