· Mendoza, de de ·
La exmagistrada, que encabezó el tribunal que condenó a represores de la última dictadura, dejó una huella profunda en la búsqueda de justicia en Argentina.
La muerte de María del Carmen Roqueta marca el adiós a una de las figuras judiciales más relevantes en los procesos por crímenes de lesa humanidad en Argentina. La exjueza, que durante años integró el Tribunal Oral en lo Criminal Federal Nº6 de la Ciudad de Buenos Aires, falleció tras atravesar una prolongada enfermedad. Sus restos fueron despedidos este domingo entre las 20 y la 1 en Casa América, ubicada en Acevedo 1120, en un último homenaje a su trayectoria.
Roqueta fue ampliamente reconocida por su rol en el tribunal que dictó sentencias históricas contra responsables del terrorismo de Estado. Entre los fallos más emblemáticos se encuentra la condena al exdictador Jorge Rafael Videla, quien recibió una pena de 50 años de prisión por su responsabilidad en la apropiación sistemática de menores durante la última dictadura militar.
En ese mismo proceso judicial, también fueron condenados otros represores, entre ellos Jorge "El Tigre" Acosta, sentenciado a 30 años de cárcel, y Reynaldo Benito Bignone, quien recibió una pena de 15 años.
A lo largo de su carrera, Roqueta se destacó por su compromiso con la reconstrucción de la verdad y la reparación de las víctimas. Su participación en causas vinculadas al Plan Sistemático de Apropiación de Personas fue determinante para visibilizar una de las prácticas más aberrantes del régimen militar: el secuestro de bebés, la supresión de su identidad y la desaparición o asesinato de sus madres.
En una entrevista concedida años atrás, la exjueza sintetizó su visión sobre el rol del Poder Judicial con una frase que resume su pensamiento: "Justicia es poner paz donde hubo dolor". En ese mismo diálogo, también sostuvo: "El poder judicial debe volver a ser confiable. Tiene que haber una justicia ordenada, transparente, creíble y que tenga una mirada amplia de la sociedad, conociendo qué es lo que pasa y dónde se necesita ser efectivo, ágil, llegar a tiempo".
Su trabajo no pasó desapercibido para los organismos de derechos humanos. Desde Abuelas de Plaza de Mayo destacaron su intervención en los juicios y recordaron su aporte en el reconocimiento judicial del plan sistemático de apropiación de niños durante la dictadura. "Dio fin a 36 años de nuestro reclamo sobre la existencia de un plan sistemático de secuestro, sustracción, y ocultamiento de nuestras nietas y nietos", señalaron desde la organización, que además la despidió con palabras de afecto: "Siempre comprensiva y cálida, rigurosa, así la recordaremos".