· Mendoza, de de ·
La selección caribeña había preparado una indumentaria especial para su regreso a una Copa del Mundo después de más de cinco décadas. Sin embargo, no podrá utilizarla.
La cuenta regresiva para el inicio del Mundial 2026 está marcada por distintas historias alrededor de las selecciones participantes, pero una de las más llamativas tiene como protagonista a Haití. El seleccionado caribeño, que volverá a disputar una Copa del Mundo tras 52 años de ausencia, se vio obligado a modificar uno de los detalles más significativos de su nueva camiseta luego de una observación realizada por la FIFA durante el proceso de aprobación oficial de la indumentaria.
La federación haitiana había trabajado durante meses junto a la empresa Saeta para diseñar una casaca que representara la identidad y la historia del país. El modelo elegido mantenía el tradicional color azul, pero incorporaba además una imagen con un fuerte contenido simbólico para la nación. En el diseño podían verse varias personas sosteniendo una bandera roja y blanca, un elemento que buscaba homenajear un episodio fundamental en la construcción de la independencia haitiana.
Sin embargo, el organismo consideró que esa representación visual no se ajustaba a los criterios establecidos en sus reglamentos para los uniformes mundialistas. Según el organismo, la referencia histórica podía interpretarse como un mensaje político, algo expresamente restringido en las competiciones organizadas por la entidad. Como consecuencia, solicitó que la imagen fuera eliminada antes del inicio del torneo.
La controversia gira en torno a la batalla de Vertières, ocurrida en 1803, un acontecimiento decisivo en la lucha de Haití por independizarse de Francia. Aunque algunas personas interpretaron erróneamente que la bandera representada correspondía a Polonia, debido al apoyo brindado por soldados polacos durante aquel conflicto, en realidad se trataba de una de las primeras insignias utilizadas por el propio pueblo haitiano tras alcanzar su libertad.
Precisamente por esa carga histórica, el diseño había sido concebido como un homenaje cultural y patriótico. Desde Saeta manifestaron públicamente su desacuerdo con la interpretación realizada por la FIFA, aunque dejaron en claro que respetaron el procedimiento establecido.
En un comunicado explicaron: "Trabajando en estrecha colaboración con la Federación Haitiana de Fútbol, nuestro objetivo fue crear una camiseta que celebrara el orgullo, la resiliencia y el espíritu del pueblo haitiano. Se desarrollaron y refinaron varios conceptos durante meses y se presentaron a través del proceso de aprobación estándar de la FIFA. El diseño final no tenía la intención de ser una declaración política, sino un tributo".
La empresa también detalló: "La FIFA determinó que ciertos elementos visuales podían interpretarse de otra manera bajo sus regulaciones de uniformes y solicitó modificaciones. Aunque nuestra interpretación difería, Saeta respetó el proceso e implementó los cambios". De esta manera, la versión definitiva de la camiseta será completamente azul y dejará de exhibir el elemento histórico que había generado el conflicto.
Más allá de la polémica, Haití mantiene la ilusión intacta de volver a competir en la máxima cita del fútbol mundial. Integrará el Grupo C y comenzará su recorrido este sábado frente a Escocia. Luego deberá enfrentarse a Brasil y cerrará la fase de grupos ante Marruecos. Mientras tanto, la discusión sobre los límites entre historia, identidad nacional y mensajes políticos continúa generando debate en la previa del certamen.