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Mundo Internacional

Rusia rebusca más soldados para Ucrania entre la población reclusa

La Duma aprueba una nueva ley que amplía la categoría de condenados que pueden firmar contratos con el ejército

Jueves, 23 de Julio de 2026
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Fue Yevgueni Prigozhin, el infausto jefe del grupo de mercenarios Wagner, el primero que comenzó a reclutar soldados en las prisiones rusas para enviarlos a luchar en Ucrania. A mediados de 2022 recorría personalmente las colonias penales prometiendo el perdón a quienes se unieran a sus filas. Un año después el ejército ruso también empezó a reclutar y ahora, necesitado de personal para avanzar en el frente y tomar el control de todo el Donbass, vuelve a mirar a quienes han perdido la libertad por sus actos criminales.

El objetivo de los militares no es solo buscar, sino más bien rebuscar, nuevos reclutas. La Duma (Cámara Baja del parlamento ruso) ha aprobado una ley que amplía las personas con antecedentes a las que se permite firmar un contrato con el Ministerio de Defensa para unirse al ejército.

Anteriores normativas excluían varios grupos que por los delitos que habían sido condenados eran considerados conflictivos, poco de fiar para el Estado o, simplemente, tienen un remarcable rechazo social. Tras la ley aprobada por los diputados, ahora sí podrán firmar contratos con el ejército quienes hayan sido condenados o estén acusados por narcotráfico, por pertenencia a banda armada u organización criminal, o por pérdida de documentos con secretos de Estado.

Temor al "síndrome de Wagner"

El general Víktor Goremikin, viceministro de Defensa ruso, aseguró ante la Cámara que aplicar estas excepciones ayudará a cumplir con las necesidades de reclutamiento fijadas para este año 2026.

La nueva norma, que llegó a la Duma el pasado 17 de julio, se aprobó a toda velocidad este miércoles por la tarda, sin apenas discusión pública, y únicamente con preguntas de algunos diputados. En un momento dado el presidente de la Duma, Viacheslav Volodin, detuvo el debate y declaró que hay que ayudar cuando el ejército lo pide.

"Dado que se excluyen seis categorías (de delitos) bastante graves, ¿cómo se controlarán estas personas para que el "síndrome de Wagner" no se repita?", preguntó Nikolái Koloméitsev, coordinador del grupo parlamentario del Partido Comunista. Goremikin respondió que el proyecto de ley se había coordinado con todos los escalafones de poder y "se proporcionan las medidas apropiadas" para evitar "una situación similar a la de Wagner".

En junio de 2023 los mercenarios de Yevgueni Prigozhin, que ya había manifestado públicamente su enemistad con el Ministerio de Defensa por la forma de dirigir las tropas en Ucrania, se rebelaron y tomaron la ciudad de Rostov del Don, en el sur de Rusia.

Luego el polémico oligarca anunció una marcha hasta Moscú, a 1.100 kilómetros de distancia. Las tropas bajo su mando pasaron por las regiones de Vorónezh y Lípetsk, donde se registraron varios enfrentamientos entre el ejército y los rebeldes. Estos solo depusieron su actitud tras negociar un pacto con el Kremlin con la mediación del presidente de Bielorrusia, Alexánder Lukashenko. Volvieron a sus bases en la zona bajo control ruso del este de Ucrania a cambio de garantizarles seguridad y perdón.

Prigozhin falleció el 23 de agosto de 2023, cuando el avión privado en el que viajaba con otros comandantes del Grupo Wagner se estrelló en el óblast de Tver, al norte de Moscú. Desde entonces, la compañía de mercenarios se fue integrando poco a poco en las Fuerzas Armadas de Rusia.

El Ministerio de Defensa promete crear unidades separadas con los soldados condenados por delitos sensibles

A muchos diputados les preocupaba que los nuevos soldados que el ejército ruso puede reclutar gracias a la nueva ley carezcan de lealtad suficiente. Cuando Anatoli Vásserman, del partido Rusia Justa, pidió al viceministro Goremikin que enumerara las categorías de criminales excluidos por la nueva ley, Volodin le instó a que esperase a las reuniones en formato más cerrado.

La diputada comunista Nina Ostánina preguntó si los nuevos militares no traicionarán a sus compañeros en el momento más crucial, y su compañero Viacheslav Marjáyev quiso saber cómo se les controlará.

Para calmar estas reticencias, Goremikin prometió que estos nuevos militares no se integrarán en unidades del ejército ya formadas. "Puedo informar que servirán en unidades especiales, por separado de los militares que sirven bajo contrato y no tienen tales antecedentes", aseguró. Además, sus superiores mantendrán bajo ellos un control especial.

Fue entonces cuando intervino Volodin y dijo que estas cuestiones debían discutirse en formatos más cerrados, es decir, que "no estén disponibles para los enemigos". "Los uniformados lo están haciendo todo. ¿Y nosotros, no vamos a arrimar el hombro?", preguntó retórico a los diputados.

Putin incluyó entre los objetivos de Rusia la conquista de la región del Donbass

El primer objetivo declarado del Kremlin sobre el terreno es conquistar toda la provincia ucraniana de Donetsk, lo que le permitiría controlar la región del Donbass (formada también por la provincia de Luhansk, ya en sus manos). Como recuerda periódicamente el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, hace dos años el presidente ruso, Vladímir Putin, incluyó la retirada de las tropas ucranianas de esta región entre las condiciones para detener los combates.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, considera que esto sería una rendición y siempre se ha negado. Muchos analistas creen que si Rusia quiere tomar este territorio en un plazo corto de tiempo, dado el estancamiento en el frente y los mínimos avances de sus tropas, necesita más hombres.

El reclutamiento bajo contrato permite al Kremlin evitar una nueva movilización como la que Putin decretó en septiembre de 2022, en la que se llamó a filas a 300.000 reservistas.

Fue la primera movilización militar en Rusia desde la Segunda Guerra Mundial y tan impopular que cerca de un millón de hombres en edad militar se fueron del país.

Desde entonces, el Kremlin niega que tenga planes para una segunda movilización. Como alternativa, ha recurrido a generosas primas para quien firme contratos y altos salarios (hasta 5,5 millones de rublos, unos 61.000 euros, por año de servicio).

Sin embargo, a medida que se acercan las elecciones parlamentarias del próximo mes de septiembre están creciendo los rumores en la prensa sobre una nueva movilización para compensar las pérdidas en el frente de batalla. Según fuentes occidentales, el ejército ruso había sufrido ya cerca de 1,5 millones de bajas, de los cuales medio millón serían muertos en combate.

Según el expresidente ruso Dimitri Medvédev, en los tres primeros meses de esta año 80.000 rusos se enrolaron en el ejército a través de contratos con el Ministerio de Defensa, lo que era "un ritmo bastante bueno".

Pero los medios independientes en el exilio IStories y Vyorstka han publicado que este tipo de reclutamiento ha caído este año en un tercio respecto a 2025.

El portal Meduza asegura que las autoridades están discutiendo la posibilidad de una movilización, aunque no han tomado ninguna decisión.

Gonzalo Aragonés

Corresponsal en Rusia

Corresponsal de La Vanguardia durante más de dos décadas en Moscú. Con anterioridad, escribió para este diario desde Hong Kong y cubrió acontecimientos como el referéndum de independencia de Timor Oriental (1999) o la guerra de Afganistán tras los atentados del 11-S (2001). En la "prehistoria" trabajó en Madrid para la revista Cambio16 y la siempre recordada Jaque, especializada en ajedrez, una de sus grandes pasiones.