El ministro también indicó que cerca de 48.000 migrantes ya habían regresado a Marruecos, gracias a la cooperación entre ambos países. "Marruecos no supone ninguna amenaza ni para Ceuta ni para el resto de España. Es un socio absolutamente fiable", sostuvo.
Una frontera todavía bajo presión
Mientras continúan los controles, en la ciudad marroquí de Tánger cientos de personas aguardaban transporte para regresar desde la frontera, muchas de ellas descansando en la estación ferroviaria tras varios días de incertidumbre.
En tanto, sobre la ruta hacia Fnideq, localidad lindera con Ceuta, seguían observándose grupos de migrantes caminando hacia el vallado fronterizo, algunos incluso descalzos.
Los taxistas y choferes de colectivos evitaban trasladarlos por temor a posibles sanciones, mientras la Policía marroquí reforzó los controles sobre todos los vehículos que circulaban hacia esa zona.
La ciudad española, de aproximadamente 84.000 habitantes, enfrentó en apenas unas horas una de las mayores crisis migratorias de su historia reciente, con la llegada simultánea de decenas de miles de personas por mar y a través del perímetro fronterizo.
Las autoridades todavía no determinaron qué desencadenó la llegada masiva de migrantes. No obstante, distintos testimonios señalaron que circularon rumores sobre una supuesta apertura de la frontera, amplificados mediante publicaciones en redes sociales y plataformas utilizadas principalmente por jóvenes, como Discord.
Los investigadores analizan si existió algún grado de coordinación o si el fenómeno respondió a una movilización espontánea impulsada por la difusión viral de información sobre las rutas de acceso y el cruce hacia territorio español.
La crisis genera nuevas tensiones en Europa
La situación provocó fuertes repercusiones políticas dentro de la Unión Europea. En Italia, el Gobierno encabezado por Giorgia Meloni anunció la suspensión parcial del funcionamiento del espacio Schengen respecto de España.
Posteriormente, el Ministerio del Interior italiano aclaró que los controles adicionales solo alcanzarán a ciudadanos extracomunitarios procedentes desde territorio español y no afectarán a los españoles.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de España, José Manuel Albares, rechazó las críticas y recordó que quienes parten desde Ceuta igualmente deben atravesar controles policiales antes de ingresar al resto del territorio europeo.
Francia, en tanto, decidió multiplicar por cinco el número de policías y gendarmes desplegados en la frontera con España para evitar ingresos, bloqueando los cruces.
El presidente Pedro Sánchez pidió evitar divisiones dentro del bloque europeo y calificó lo ocurrido en Ceuta como "una violación y un ataque a la integridad territorial de España". Además, reclamó una reunión extraordinaria de los ministros del Interior de los 27países miembros de la Unión Europea.
"Una actitud así, motivada por prejuicios, informaciones falsas, ignorancia o intereses políticos, no solo es contraria al derecho europeo, al derecho humanitario y a los principios de solidaridad que nos unen, sino que también va en contra de los intereses a largo plazo de Europa", escribió Sánchez en una carta enviada a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y al presidente del Consejo Europeo, António Costa.
El mandatario también recordó que la mayoría de los socios europeos expresó su respaldo a España, aunque cuestionó a aquellos gobiernos que impulsaron medidas para restringir temporalmente la libre circulación dentro del espacio Schengen.
La crisis revive el recuerdo de mayo de 2021, cuando más de 10.000 personas cruzaron hacia Ceuta en apenas dos días durante otra disputa diplomática entre España y Marruecos.