· Mendoza, de de ·
El precio del crudo registró una fuerte suba en la apertura de los mercados, impulsado por el anuncio de bloqueo marítimo de Estados Unidos y la parálisis del Estrecho de Ormuz.
La volatilidad extrema ha regresado al mercado energético global. Tras un breve respiro durante el fin de semana, el precio del petróleo inició la jornada con una tendencia alcista imparable, rompiendo la barrera psicológica de los tres dígitos. En las primeras operaciones, el barril de crudo se ubica en los 102 dólares, reflejando el temor de los inversores a una interrupción prolongada de los suministros.
El colapso del diálogo en Islamabad
El detonante de este salto en los precios fue el fracaso del intento de acuerdo en Pakistán. Las delegaciones de Washington y Teherán no lograron encontrar puntos de encuentro sobre el enriquecimiento de uranio y el cese de hostilidades en el Líbano, lo que derivó en la suspensión de la mesa de diálogo.
La falta de una salida diplomática activó de inmediato una nueva fase de confrontación:
Bloqueo de EE. UU.: La Casa Blanca anunció restricciones totales al movimiento marítimo desde y hacia puertos iraníes.
Respuesta de Irán: El régimen islámico ratificó el cierre del Estrecho de Ormuz, el paso más crítico para el petróleo mundial.
Con el barril a 102 dólares, los analistas advierten que la estabilidad económica global está en riesgo. El Estrecho de Ormuz es el cuello de botella por donde transita diariamente el 20 % del consumo mundial de petróleo, y su cierre total es el escenario más temido por las bolsas internacionales.
Consecuencias de la escalada marítima
La parálisis del tráfico en el Golfo Pérsico afecta no solo al crudo, sino también al transporte de gas natural licuado (GNL) y bienes de consumo. Las principales navieras han comenzado a cancelar rutas, lo que podría derivar en un aumento generalizado de los fletes y, por consecuencia, de la inflación global.
Mientras las naves de guerra de la Marina estadounidense se posicionan para ejecutar el bloqueo anunciado, el mundo observa con preocupación si este nuevo valor del petróleo es el preludio de una crisis energética similar a la de los años 70, o si aún queda un resquicio para que la mediación internacional evite un enfrentamiento directo.